La defensa de los DDHH y su desprestigio

Por. Miguel Pizarro A. / Víctima de prisión política y tortura. / Informe Valech.

 La defensa de los derechos humanos es una causa noble que debe  enorgullecer a quienes dedican esfuerzo, horas y sacrificio para defender estos derechos que en 1948 y después de la II guerra mundial, con el objeto de que no se repitieran los horrores, crímenes y abusos conocidos, fueron definidos como universales y transversales, sin ningún tipo de diferencias sociales, políticas, étnicas, religiosas o de raza. La víctimas de estos atropellos, sean de izquierda o derecha, deben ser defendidas y protegidas y por ningún motivo la defensa de los derechos humanos podía ser propiedad de un gobierno, el estado, partido político o grupo ideológico que en lugar de actuar de acuerdo a la universalidad señalada en 1948, lo hace para proteger intereses económicos, gubernamentales o de partido, lo que no solo desnaturaliza la carta firmada en 1948, sino que la violenta aún más cuando, por estas mismas razones, se condena con justa razón la violación de estos derechos bajo dictaduras militares pero se guarda silencio o se justifica cuando los derechos humanos son violentados por regímenes afines a quienes dicen defender estos derechos, lo que hace un tremendo daño a la causa universal de estos derechos, asociándolos a grupos políticos que, al utilizarlos tan escandalosamente, terminan por desprestigiar esta noble causa.

Con el cambio de gobierno en Chile, entre otras,  surgieron señales preocupantes sobre los derechos humanos y se habló incluso de amnistía para violadores de estos derechos.

 Antes de que se tuvieran informaciones oficiales, algunas organizaciones de DDHH emitieron declaraciones condenatorias en contra del nuevo gobierno, a quien se acusó de favorecer a violadores de los DDHH a través de medidas administrativas, donde es ilustrativo lo que ocurre  con algunos enfermos terminales que se encuentran en prisión y sobre los cuales incluso se acusó al sub secretario de DDHH de influir para que en tribunales se les otorgara libertad, lo que al final del día no solo resultó incorrecto, sino que ha sido este propio sub secretario quien afirma públicamente que no habrá cambios en la política referente a DDHH.

A diferencia de otros, derechos humanos sin fronteras, que ha condenado la violación de estos derechos bajo gobiernos de izquierda o derecha, opto por consultar directamente a las nuevas autoridades sobre la real política de DDHH y  también insistir ante ellas por casos pendientes, como es lo referente a quienes sufrieron prisión política  y tortura registrados en el informe Valech que, a pesar de haber pasado por gobiernos de izquierda en Chile, nunca se les concreto un anunciado bono de reparación, debiendo sobrevivir con pensiones miserables inferiores a la mitad de un sueldo minimo.

En cambio, durante años las organizaciones vinculadas a partidos han recibido ayudas, comodatos y otros beneficios mientras que las organizaciones independientes no gozan de ninguno de estos beneficios, lo que hace más necesario que nunca una revisión a fondo sobre las políticas de DDHH, garantizar que estos derechos se defiendan en forma universal y no solamente se refiera a los que piensan como uno y se revisen los beneficios otorgados, pues el abuso y el aprovechamiento  en materia de DDHH ha  terminado por desnaturalizar y desprestigiar la defensa de estos derechos.

 

 

 

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